AA-la religión y Secular AA

AA, la religión y Secular AA

AA, Religion and SecularAA¿Se ha declarado Alcohólicos Anónimos como una religión?

Larry K., un veterano de AA, sentía una enorme frustración por lo que él consideraba la creciente religiosidad de las reuniones de AA en la región de Toronto. Por este motivo, en 2009 fundó dos grupos laicos de AA. Sin embargo, en 2011 la Oficina Central de Toronto eliminó a los dos grupos laicos de su página web y del directorio telefónico, con el argumento de que creer en Dios era necesario para formar parte de AA. Como indicó Larry K. “…perdimos nuestra afiliación, nuestra voz y nuestro voto… No se nos permitió defendernos ni recurrir la decisión ni nada de nada”. Al ver que no recibía respuesta a sus escritos pidiendo explicaciones, Larry K. presentó una denuncia por discriminación ante el Tribunal Canadiense de Derechos Humanos. La Oficina Central de Toronto disponía de pocos mecanismos para evitar el estigma de la discriminación; uno de ellos era declararse como una religión, y eso fue precisamente lo que hizo.

Como parte de su estrategia de defensa, la Oficina Central de Toronto señaló: “… es un requisito legítimo que los grupos que deseen formar parte de esta oficina central crean en el poder superior de Dios”. Se trata de un debate muy encendido, por lo que tiene repercusiones en todo el ámbito de la recuperación. Debido a la reciente epidemia de adicción a los opiáceos, hay millones de personas más que podrían beneficiarse de este tipo de programas. Según la literatura de AA,“…cualquier grupo de personas alcohólicas que se reúna con el objeto de alcanzar la sobriedad puede definirse como grupo de AA siempre que, como tal grupo, no tenga ningún otro propósito ni afiliación”. Y cada grupo de AA puede “…gestionar sus asuntos internos como desee; el único requisito es que se abstenga de actuaciones que puedan perjudicar a AA en su conjunto…” Brevemente, AA está organizada del siguiente modo: el órgano rector de AA es A.A. World Services, Inc. (A.A.W.S.), y sus estatutos lo distinguen y disocian expresamente de los grupos locales de AA. Los grupos mismos constituyen entidades diferenciadas y autónomas, aunque A.A.W.S. es titular de los derechos de autor de todas las publicaciones de AA para los grupos de AA de todo el mundo. Dentro de esta estructura, las oficinas centrales [también llamadas intergrupos en algunos países], que funcionan a modo de cooperativas locales, desempeñan un papel crucial. Situadas por lo general en las ciudades, son establecidas por los grupos individuales con el fin de coordinar sus servicios. Básicamente, tienen una lista de las reuniones, con las horas, los días y los locales, y a menudo gestionan una línea telefónica para las personas alcohólicas. Es de señalar que A.A.W.S. también afirma que “no tiene ninguna relación con, ni ningún control sobre, ninguna Oficina Central”, algo que muchas personas ponen en entredicho. Por tanto, fue la Oficina Central de Toronto la que decidió unilateralmente, sin consultarlo con A.A.W.S., eliminar a los dos grupos laicos de la región de Toronto de las listas utilizando la religión como argumento. El hecho de que un determinado grupo figure o no en las listas de una Oficina Central puede parecer poco importante, incluso trivial. Sin embargo, para quienes creen tener un problema con el alcohol, para los miembros de AA que vienen de fuera o incluso para los miembros activos de la localidad que estén buscando reuniones nuevas o distintas, el modo más fácil de encontrarlas es en Internet o por teléfono. La exclusión de esta información pública esencial les impide conocer las distintas opciones que podrían ayudarles a alcanzar la sobriedad. (Como ejercicio de transparencia: soy miembro de AA desde hace muchos años y recientemente he dejado mi puesto como miembro de la junta directiva del Congreso Internacional de Secular AA. Sin embargo, aquí hablo a título estrictamente personal.)

Mi experiencia personal demuestra que quienes asisten a las reuniones laicas de AA no son quejicas ni desean “convertir” a nadie al ateísmo. Y, por supuesto, si una persona no es creyente (o tiene “otras” creencias) y realmente desea alcanzar la sobriedad, seguramente podrá soportar cierta dosis de religiosidad. Pero con el paso del tiempo el reiterado testimonio de que la sobriedad es “un regalo de Dios” llega a ser agotador. Algo no muy distinto a tener que cantar, rezar y oír sermones antes de poder recibir una comida en el Ejército de Salvación.

(Aclaración: utilizo el término “no creyente” en el sentido más amplio e incluyente, que abarca el agnosticismo, el ateísmo, el librepensamiento, el movimiento Brights, el escepticismo, el no-teísmo, el naturalismo, el materialismo, el humanismo, el racionalismo, el laicismo, etc.).

La adicción – ya sea al alcohol, los opiáceos, la cocaína o la marihuana – funciona de tal manera que engaña a la persona adicta para que piense que no tiene ningún problema, pese a las abundantes pruebas de lo contrario. Por consiguiente, incluso la más pequeña justificación para no iniciar el proceso de recuperación puede alejar a la persona alcohólica. Nunca podremos saber cuántas personas que habrían podido recibir ayuda de AA (o de cualquier otro programa de recuperación) han asistido a una reunión y han perdido la motivación al ver la palabra “Dios” infinitamente repetida en los 12 Pasos recomendados y oír reiteradamente que “No hay sobriedad sin Dios”, y simplemente se han marchado para no volver. A los y las principiantes que se quedan y muestran el más mínimo escepticismo religioso se les dice que piensen en “Dios” como en el “Buen Camino” o un “Grupo de Borrachos” [las siglas de las dos últimas propuestas son “GOD”, “Dios” en inglés], o incluso el legendario “pomo de la puerta”. Lo que se les sugiere a los y las principiantes es que no se obsesionen con la cantinela religiosa, sino que tengan una actitud receptiva. En última instancia, una vez que alcancen la sobriedad, “acabarán creyendo”, como han hecho las y los “veteranos”. Es común oír en AA una expresión aparentemente tolerante: “Aprovecha lo que te sea útil y olvídate de lo demás”. Sin embargo, para los verdaderos creyentes, la posibilidad de un AA sin Dios constituye el “tema tabú” por excelencia. Y tiene también importantes repercusiones legales. Aunque AA no es una religión en el sentido convencional, muchos tribunales de apelaciones, como el Tribunal Supremo de Tennessee y el Tribunal de Apelaciones del Estado de Nueva York, han dictaminado que Alcohólicos Anónimos es una religión, de tal manera que la obligación de asistir a sus reuniones puede constituir una violación de los derechos fundamentales de la persona. En uno de estos casos, Barry Hazle, del Condado de Shasta, California, fue puesto en libertad condicional tras cumplir parte de su condena por posesión de metanfetaminas. Una de las condiciones para su excarcelación era acudir a un programa de rehabilitación que le exigía creer en un “poder superior”. Hazle, que siempre había sido ateo, se negó a hacerlo y tuvo que volver a prisión para cumplir el resto de la condena. Demandó al Estado de California y unos años después recibió una indemnización de 1.950.000 dólares. Si el juez hubiera tenido la opción de derivar al Sr. Hazle a reuniones laicas, esta costosa experiencia podría haberse evitado.

Los tribunales han emitido dictámenes similares en otros casos, aunque AA nunca haya declarado que “…creer en el poder superior de Dios” sea un requisito necesario para los miembros. De hecho, el Preámbulo de AA afirma que “El único requisito para ser miembro es el deseo de dejar de beber”. Permítanme que describa una reunión típica del AA convencional: Una abrumadora mayoría de las reuniones se celebran en sótanos de iglesias (“El alma te la salvan arriba. Aquí abajo te salvamos la vida”.) Los 12 Pasos recomendados y las 12 Tradiciones, junto con otros eslóganes de AA, cuelgan de las paredes. Las reuniones suelen iniciarse con el Preámbulo de AA y la lectura de fragmentos tomados de la literatura aprobada por el Congreso de AA, por lo general de contenido altamente religioso. La lectura más habitual es “Cómo funciona”, que incluye los 12 Pasos y termina así: “…Sin ayuda, es demasiado para nosotros. Pero hay Alguien que tiene todo el poder: ese Alguien es Dios. ¡Ojalá Lo encuentres ahora! ” Posteriormente, una persona designada (otro miembro de AA) comparte su “experiencia, fortaleza y esperanza” durante unos 15 ó 20 minutos; el moderador o moderadora hace una pausa (para pasar el cepillo y hacer anuncios); otros asistentes “comparten” desde la tarima (y en sus intervenciones hablan a menudo de la fe y de su gratitud hacia un Poder Superior); y la reunión se clausura con otras lecturas también cargadas de religiosidad. Finalmente, todos se ponen en pie, se dan la mano y rezan “el Padrenuestro” (o, con menos frecuencia, “la Oración de la Serenidad”). Las reuniones de Secular AA no son muy distintas: lo más significativo es que los 12 Pasos no están expuestos en la sala y los comentarios iniciales suelen incluir sólo el Preámbulo de AA y a veces también el “Preámbulo de Secular AA”. Y, lo que es más importante, no se menciona a Dios ni a un Poder Superior. La pausa todavía incluye pasar el cepillo y hacer anuncios, y luego se “comparte” desde la tarima. Todo el mundo puede compartir lo que quiera, incluidas sus creencias, o no creencias, personales o la ausencia total de preferencias religiosas.

Tampoco en los comentarios finales se menciona a Dios o al Poder Superior, sino que a menudo se alude a una antigua máxima de AA: “Cuando cualquiera, dondequiera, extienda su mano pidiendo ayuda, quiero que la mano de AA esté siempre allí. Y de esto: Yo soy responsable”. Tras lo cual todos se ponen en pie, se dan la mano y recitan uno de los eslóganes de AA: “Vive y deja vivir”. No se reza.

Cuando se fundó en los años 30 del siglo pasado, una década después de la implantación de la Ley Seca, Alcohólicos Anónimos estaba muy influenciado por los Grupos Oxford, un movimiento cristiano beligerante de reciente creación; de ahí proviene el estrecho vínculo entre AA y el cristianismo. No resulta sorprendente, por tanto, que la mayoría de los miembros originales de AA fueran predominantemente hombres cristianos blancos y que en muchos aspectos el cristianismo siga siendo la postura predeterminada de AA.

Al libro de Alcohólicos Anónimos, escrito en su mayor parte en los años 30 por uno de los cofundadores de AA, Bill W., siempre se le llama el “Libro Grande”. Escrito con una prosa anodina, presenta una visión obsoleta de la sociedad. Al igual que ocurre con muchas otras instituciones, AA cuenta con numerosos “originalistas”, quienes insisten en una interpretación rígida del Libro Grande y de AA. Algunos de estos fundamentalistas hablan también de un “libro mayor”, que es la Biblia. En algunas zonas del país, los miembros suelen ponerse en pie, decir su nombre y proclamar: “Soy una persona alcohólica y pecadora”. De hecho, muchos de estos ultracreyentes opinan que el verdadero propósito de AA no es necesariamente alcanzar la sobriedad, sino desarrollar un vínculo más estrecho y una fe más profunda en Dios. Muchos de los escritos de Bill W. se veneran como si fueran los “Documentos Federalistas” [el conjunto de ensayos elaborados entre 1787-1788 para promover la ratificación de la Constitución de EEUU] de AA. Éste es un fragmento de su carta del 4 de mayo de 1957: “Para empezar, los Pasos no se le pueden imponer a nadie; son sólo sugerencias. Creer en los Pasos o en Dios no constituye de ninguna manera un requisito para ser miembro de A.A. Por consiguiente, no podemos obligar a nadie a apartarse de A.A. por no creer en Dios o en los Doce Pasos. De hecho, A.A. tiene un método para minar la rebeldía de las personas escépticas:, invitarlas deliberadamente a discrepar de todo aquello en lo que creemos”.

Pese a escritos como éste, a algunos miembros de AA – incluidos los y las principiantes vulnerables – se les dice que volverán a beber si no creen en Dios. En 1956, la Asociación Médica Estadounidense definió el alcoholismo como una enfermedad, un modelo médico que fue adoptado también por AA. Esto convierte al alcoholismo en la única enfermedad que sólo puede “curarse” (o controlarse) mediante la fe en un Poder Superior. Los y las creyentes en AA reflejan a la población de EEUU en su conjunto y varían desde los muy devotos hasta quienes no le dan demasiada importancia a la fe. Por lo que cabría preguntarse: “¿A qué se debe entonces tanto encono?” Irónicamente, suelen ser los más devotos, tanto dentro como fuera de AA, quienes más amenazados se sienten por los no creyentes. Para los creyentes dentro de AA que están convencidos de que la sobriedad sólo es posible si se cree en un Poder Superior, las personas no creyentes representan una amenaza también para su propia sobriedad.

¿Entonces es AA (al menos en Toronto) una religión? Como sucede con muchos acuerdos empresariales, a menudo la parte acusada de un delito llega a un “arreglo”, lo que significa que la empresa paga una multa pero no reconoce que haya cometido un “delito”. Esto fue lo que ocurrió en febrero. Después de un proceso de mediación, la Oficina Central de Toronto se retractó y declaró que en realidad no era una religión, añadiendo que “La Parte Demandada no admite ninguna responsabilidad…” Las dos reuniones laicas “…podrán figurar en las listas de la Oficina Central del GTA [Área Metropolitana de Toronto] independientemente de las creencias o prácticas concretas de los miembros del grupo o del grupo en su conjunto…” Podría pensarse que su exclusión de los no creyentes fue algo atípico, puesto que muchos grupos laicos de AA figuran en las listas de las Oficinas Centrales locales. Y podríamos incluso entusiasmarnos al saber que, tal vez influenciadas por el acuerdo de Toronto, las Oficinas Centrales de Vancouver, B.C., y de Vancouver, WA, han modificado sus reglamentos para que en sus listas figuren todos los grupos, incluidos aquellos que se autodefinen como laicos. Sin embargo, en algunas ciudades, como Denver y Fresno, las oficinas centrales siguen negándose a incluir a sus homólogos laicos. (Y merece señalarse que incluso en la “pagana” Ciudad de Nueva York los grupos laicos de AA se vieron obligados a suprimir las versiones modificadas de los 12 Pasos para no ofender a quienes pretendían excluirlos.) Secular AA no es una organización anti-religiosa, sino no-religiosa, y no es un fenómeno nuevo. Los primeros grupos laicos de AA se fundaron en Chicago y llevan operando más de 35 años. En la actualidad hay más de 450 grupos en todo el mundo y su número se ha duplicado en los dos últimos años. (Enlace: https://SecularAA.org)

Pero no quiere decir que haya tenido lugar una apropiación laica del AA convencional. Los miembros de Secular AA siguen representando un porcentaje muy pequeño del número total de miembros de AA (más de 2.000.000, de acuerdo con las últimas cifras).
Secular AA tampoco se propone convertir a nadie. Más bien, lo que desea es que el AA convencional sea incluyente en lugar de excluyente. Secular AA no cuestiona las convicciones profundas de las personas creyentes, sino que demanda que todos los miembros de AA sean respetados. A las reuniones laicas asisten personas que son Creyentes pero prefieren mantener la religión y la sobriedad separadas una de la otra: hablar de Dios en la iglesia y de la sobriedad en las reuniones de AA. Es difícil describir la liberación que se siente cuando no se habla oficialmente de religión en las reuniones de AA. Y resulta difícil volver atrás. Coincidiendo con la epidemia de adicción a los opiáceos, la población estadounidense empieza a darse cuenta de que el mejor modo de abordar el abuso de cualquier tipo de sustancia es mediante el tratamiento y no el castigo. Si el AA convencional quiere ser tener un papel activo en el siglo XXI, haría bien en despojarse de su ideología cristianocéntrica propia de los años 30 y esforzarse en pro del pluralismo. La discriminación contra las personas no creyentes es una de las pocas manifestaciones de discriminación socialmente aceptable que aún perviven. Los miembros no religiosos de AA no quieren “sacar a Dios de AA”. Lo que desean es que haya reuniones en las que creer en Dios no constituya un requisito para la sobriedad. No quieren tener que aceptar las creencias ajenas ni renunciar a las propias.

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